Arderemos en el infierno, pero antes vamos a decir lo que se nos de la gana.
miércoles
Los cuatro no morqueteros...
No sé si tengo que criticar a las materias primas, a las máquinas que los hacen, al paso del tiempo o simplemente a la baja calidad que caracteriza a ciertos productos de mediano precio. La cosa es que se me cagaron los elásticos. Se, los elásticos. Y, claro, como hay muchos elásticos, no está demás la pregunta: ¿qué elásticos? Los del pantalón? Los de los puñitos del buzo? Los de la bolsa de tela para guardar bolsas de nylon? Los del culo? No, ninguno de esos sufrió desperfectos. Me refiero a los elásticos de la “sábana de abajo”.
Estos estirados señores, ubicados uno en cada esquina de “la de abajo”, evitan que la cama quede hecha un completo desastre en tan sólo minutos. O, sencillamente, que no se te salga la sábana. El tema, y he aquí el pelo del huevo, es que más o menos prontamente estos elásticos terminan por no cumplir su función o cumplirla a medias. Está todo bien, una cosa es despertarte enredado después de una noche apasionada por efecto de las compulsiones corporales. Pero una cosa muy (léase moooy) diferente es mover una gamba y que se te revele la dichosa sábana.
El tema es que ya estoy harto de tener que acomodar las esquinas de la sábana cada vez que me doy vuelta. No hay paz en una cama como esa! (?)
No hay pax! (???)
Sobre amores y excusas baratos...
Prueben luego arrimarse sigilosamente (o no tanto, lo mismo da) a algún grupete de chicas de mediana edad. Van a poder, sin duda, escuchar largas y reduccionistas charlas acerca de “los hombres” y, entre ellos, sus novios.
Otro posibilidad es sentarse en un cyber (o ver a través de sus sucias ventanas) y deleitarse con las expresiones de mujeres y hombres hablando con sus parejas por el inestimable medio del chat.
El tema que hoy quiero atacar no se trata de estas parejas, sino del amor y de ciertas nociones a su respecto que me rompen bastante las pelotas.
Si han hecho o hacen lo que les dije, observarán la pluralidad de conflictos que se dan entre personas relacionadas por esta cosa vil y cuasi putrefacta que es el amor.
Como para aclarar algunas cuestiones… El amor me hincha los huevos, me molesta, me pone de los pelos. Y sí, puede que sea un resentido de mierda, pero estas consideraciones se desprenden también de una minuciosa y acabada observación (y, en muchos casos, observación participante). Sin embargo, la rabia que volcaré aquí irradia de las incontables veces en que se pone al amor o al amar como excusa para justificar diversas acciones.
Si tu pareja te cagó con otra (o con otro, da igual) y después, justo en el instante posterior en el que acabó, se da cuenta que te ama y sos lo mejor que le pasó en la vida (lo cual, en algunos casos, significa que le pasaron muy pocas cosas)… No justifiques! “Yo sé que me cagó, pero me ama…”. Eso no sirve, es una recalcada boludez. Si te ama tanto, no te hubiese cagado y punto. Podés volver, pero no justifiques con el amor, no pongas esas excusas baratas y pelotudas que sólo son útiles para que puedas seguir “como si nada” o para que vuelva a “meterte los cuernos”.
Otro caso: los celos. A ver si vamos haciendo funcionar las neuronas… Una cosa es que tu pareja se disguste cuando bailás con ese flaco/a que sabe que te tiene ganas (aunque vos no lo reconozcas por boludo/a o por que te encante que te “adoren la píldora”), o que se ponga histérico/a si te tocan el culo de modo alevoso. Ahora bien, hay una distancia astral entre eso y que no te deje tomar unos mates tranqui con tus compañeros de facultad, usar el “face” o el “msn”. De la misma manera, es injustificable que se ponga celoso/a de un amigo (o sea… de un amigo de verdad, de un hermano) o que te haga una “escena” cuando otra persona te dice que te quiere. No se puede justificar eso “porque te ama”. Te ama, sí, pero es un pendejo/a pelotudo/a y con serios problemas de inseguridad. Si él tiene mambos no resueltos en su cabeza, que no te joda a vos. Si salió mal parado de “relaciones complicadas” (como si cualquier relación no lo fuese), que no se las agarre con vos y tus amistades. Valorá un poquito más tu libertad, tu voluntad, tu entereza. Los límites no surgen por generación espontánea, los marca uno y punto.
Un caso bastante común: vos sos virgen y el te fuerza a entregar. En primer lugar, me lamento por vos si todavía no le viste la cara a dios. Es una situación bastante de mierda y, honestamente, espero que la resuelvas pronto. (Sí, cada uno tiene sus tiempos, pero los de la salud mental y corporal no son los mismos que los de tu vergüenza y tu presión social). Ahora, eso de que “si me amás, quiero que me lo demuestres” es una de las pedorradas más grande que se han inventado. O sea… desde cuando coger es sinónimo de amar??? Las personas no cogen porque se aman, cogen para pasarla bien y listo. Sí, es fantástico pasarte a tu ser amado, pero no hagamos la norma de lo que en realidad son excepciones. Incluso si amás al boludo/a (aunque en la mayoría de los casos, son los flacos los que usan estos argumentos pelotudos) no tenés por qué hacerlo si no se te da la gana. Es una cuestión de deseo y desinhibición, no de amor. “El me lo dice porque me ama y quiere que seamos uno”… las pelotas. No sos uno con la otra persona cuando cogés, dios no lo permita, ni tampoco te lo dice porque te ama. Si lo hiciera, te respetaría los tiempos o trataría de calentarte hasta más no poder (cosa que salga de vos el tema).
Algo similar al caso anterior es cuando uno de los términos pide al otro/a algún quehacer sexual en nombre del amor. A ver, flaco, no te va a entregar el culo porque se aman locamente. El no te va lamer la cajeta, muchachita inexperta, porque van a estar juntos para toda la vida. Cuando la otra persona se decidió a no entregar algo, no lo entrega. Y el amor, nuevamente, no tiene nada que ver. “Yo te amo y quiero probar todo con vos”. Mentira! Acá no se trata del amor, qué tiene una cosa que ver con la otra? Si antes no probaste el marrón, jodete! Si no te la chuparon, cagate todo! Si no se deja meter el dedo en el orto, te la bancas! (Definitivamente, si sus parejas encajan en todos estos modelos, se tendrían que matar). El amor no se demuestra en la cama (léase, cama, cocina, piso, baño, ducha, bañera, pileta, escalera, auto, zaguán, iglesia, probador, aula, pasillo, galería oscura, etc., etc., etc.). Buscá una excusa más respetable o manipulá al otro para que haga lo que querés, pero no con este chiste berreta del amor.
Otra cuestión es la del egoísmo. O sea… Si se compró esa chaqueta fabulosa (que sabés que sale carísima porque fueron a verla juntos) y te regala para tu cumple un souvenir de China (de PVC)… no digas “y bueno, pero me ama”. No! No se supone que el amor no es egoísta? No se supone que es desinteresado y todo lo da? (Aclaro que, si no fuera porque estoy fumando a lo pavote, se me enredarían las tripas del asco). De nuevo: una cosa no justifica la otra. Sacate el antifaz, mira lo que está pasando. No se acordó de vos, privilegió sus intereses. Y eso no tiene nada de malo (o sí, depende de lo que hagas y de cuán correspondido sea), se trata de no justificarlo con el temita este choto del amor.
Otro ejemplo: se va de viaje y no te manda un puto mensaje o se acuerda una vez al día de vos. Eso sí, cuando vuelve te ama y se acordó todo el día de vos. Es más, no te hacés una idea de lo mal que la paso lejos de su “amorcito” (se puso en pedo solamente para aliviar la pena y la angustia de tenerte a kilómetros y kilómetros). A ver… No, no dejés la bronca a un lado “porque te ama”. Si te ama, te escribe, te mando algo de la forma que sea. Un telegrama, señales de humo o un mensaje desde el celular de alguien (lo cual es lo más sencillo).
El amor no lo justifica todo. Se usa para emparchar situaciones de mierda, cuando no se quiere ver lo que está pasando o se intenta tapar el significado de las acciones (propias o ajenas).
No sigo por el solo hecho de que me enrosco cada vez más. En algún momento extenderé la lista.
Espero que a alguien le sirva o, al menos, reconozcan la veracidad de mis invaluables palabras.
Cómo identificar a un flor de pajero...
Seguramente se hayan encontrado alguna vez con estos flacos de tan diversa procedencia que, en los últimos años, han aumentado en cantidad de modo considerablemente jodido. Quizá todo sea una consecuencia más de la creciente contaminación ambiental (de la cual no podemos esperar que salgan los X-men, sino pelotudos y poco más); o bien, que se trate de una señal más del decadente devenir de una sociedad de ineptos. En fin… Quieran o no, se van a encontrar con esta clase de pajeros… Y es mejor que estén prevenidos.
Para empezar, diré que suelen venir en pareja. Esto es, de a dos. En general, puede identificarse lo que denomino como el “pajero-alfa” y el “pajero-beta”. El primero actúa como una especie de “activo”, de macho dominante que dirige las pelotudeces del dúo. El segundo, aunque no siempre con piernas sensuales, hace de “asistente de capo cómico”; dando los pies fundamentales para que el imbécil que “lidera” remate. También actúa, como es de esperar, a modo de “coro de risas y risotadas”, festejando continuamente las gracias de su simpático e irreverente compañero.
Los términos de esta paupérrima ecuación de séptimo año parecen deleitarse criticando a las féminas que los rodean. Cuando las mismas están por debajo de su edad, lanzan comentarios del tipo “qué colita que tiene” o “dejamela una noche sola”. En caso de que exceden su nivel etario, se limitan a frases como “¿tiene un culo o un flan?” o “fea la viejita”. Aclaro que cuando me refiero a su “edad”, no hablo de lo que se entiende por “edad mental”. Simplemente me remito a su “edad cronológica”, variable sobreestimada si las hay.
Otro rasgo característico de esta muestra consiste en su compulsión a escupir. Hay que destacar, castígueme dios si no lo hiciera, su extraordinaria habilidad para escupir. Estos muchachos lanzan unos suculentos y blanquecinos gargajos con una distancia temporal entre los mismos considerablemente corta. De más está decir que la capacidad de sus glándulas para producir semejantes cantidades de saliva sigue siendo un misterio para la ciencia moderna.
Por otro lado, he observado que, mayoritariamente, estos engendros mal cagados han adquirido el pernicioso acto de fumar. De vez en vez, se dedican a agarrar el cigarrillo como si fuera un porro y cerrar los ojos mientras fruncen el seño a manera de un “uh, cómo pega”. A veces, su decrépito acto se completa con comentarios al estilo “me está matando” o “te vas a morir”. Por supuesto que estos pibes no han probado la tan mentada “tuca”. Se trata solamente de un acto mímico para acercarse a un estatus al que difícilmente llegarán algún día.
Desde el punto de vista estético, puedo decir que no es fácil identificarlos por su indumentaria. En general, se visten al estilo del “facherito”, el cual es copiado por otra multitud de géneros boludezcos. Su cabello suele ir corto y estar prolijamente despeinado. También pueden llevar flequillos bajos y abultados, dependiendo de cuántas espinillas quieran ocultar o qué moda deseen seguir. Usan jeans (mayoritariamente) o alguno de esos pantaloncitos finamente cuadriculados que se asemejan sospechosamente a un pijama. Los accesorios no abundan, aunque pueden lucir algún horroroso collarcito o pulseras de tela (tipo artesanía barata).
Si atienden a sus “palabras”, verán lo trabajoso que resulta identificar en qué idioma están hablando. No, no son políglotas; sino que NO modulan. He llegado a pensar que todos tienen alguna clase de malformación congénita que afecta la correcta osificación de sus mandíbulas, lo cual les hace difícil abrir la boca y pronunciar audiblemente las palabras. Sin embargo, llegué hace bastante tiempo a la conclusión de que no son capaces de hablar bien porque son unos pelotudos. Se puede tener errores de dicción, un vocabulario acotado, una voz de pito… Pero de ahí a que la totalidad de los preciosímos fonemas que componen nuestra lengua sean asimilados a unos cuantos sonidos guturales, hay una enorme distancia.
Sin duda, la faceta que más me jode (y de donde sale la denominación que engloba a estos flaquitos) es la forma en la que hablan del sexo. Pretenden aparentar una vasta experiencia en términos sexuales, cuando en realidad lo más probable es que no hayan visto una cajeta en su vida. Hablan entre ellos de lo que le harían a tal o cual muchachita, cuando en verdad sólo alcanzaron a chupar los senos de sus madres en época de lactancia. Desde ya, su imaginación es desbordante. Sin lugar a dubitaciones, la pornografía hace de insumo principal (sin contar las faldas cortas, los catálogos y las vidrieras de las lencerías) para elucubrar sus simples y precoces escenas sexuales. Me lamento por las chicas que sufran el “debut” de estos flacos, con su rebalse torpe y su falta de pericia en los quehaceres denominados “juego previo”. No se trata de la carencia de experiencia. Por una cuestión histórica, esto se da y punto (aunque se hace más o menos evidente según el talento natural de los sujetos en cuestión). El problema acá es que tratan por todos sus medios (sus escasos medios) de simular lo contrario. Y, permítanme decirles, sólo consiguen hacerlo más evidente; lo cual termina por convertirse en una regia patada en los huevos.
Hasta aquí la breve, pero intensa, caracterización de un FLOR de PAJERO promedio. Si se encuentran a alguien así, por su bien, manténganse alejados y no intenten disminuir su miseria. Toda ambición de redención culminará en un rotundo fracaso.
martes
Frases para el recuerdo, Volumen Uno
No son las medias lo que me perturba, es que sólo se te haya ocurrido ponértelas.
Estoy hecho un viejo choto
Si, tengo solo 22 años, pero a mi me pesan, y me siento un viejo de mierda.
Estoy medio sordo, o quizas tres cuartos, no me susurres nada lindo que me lo pierdo. Lo peor de todo es que más sordo me vuelvo, más me joden los ruidos. La tele, que desde ya no tine nada interesante para contarme, no la soporto, pone el volumen bajo o apagala, no quiero escuchar al Basset Hound que nos gobierna, perdonen por la comparación amigos canes, (deberia ser tema aparte, pero bueno, esto tambien me jode).
La cuestión es que lo ruiditos relativamente molestos se me magnifican al punto que: oigo mi adorado cooler tan molesto como el motor villa que daba electricidad en el campo de mis abuelos, y a la heladera como si tuviese un taladro neumático trabajando en mi cocina, horrible, y cuando se callan es peor, el vacio sonoro que creo que deberia ser relajante y placentero, se me hace una desagradable sensación de ya está, me quedé completamente sordo.
Los pendejos y la pendejas por la calle, su bla bla bla bla bla a los gritos (porque no tienen otra manera) me revienta, tan alejado de la juventud estoy? La joda con los vagos no me llama ni un poquito, salir al boliche….. para que? Por suerte estan la play y la compu, son las cosas que me aun me dicen (con voz de te estoy levantando): “no te hagas el mayorcito, sabes que todavia te gusta jugar”.
Saludos a ustedes, jovenes y viejos, y si quieren evitar sentirse tan seniles, agarren el joystick y denle duro.
domingo
Frase del Día II
- "Está subida al pedestal de telgopor"
- "Está montada en un pony de azúcar expandida"
Frase del Día I
"Yo por esa plata, le meneo en bolas a la reencarnación de la Madre Teresa de Calcuta..."