Henry: - Nunca entendí esa costumbre de la gente de sentarse en la vereda. A qué responde??? (Misterio, terrible misterio)
Wolf: - A la vulgaridad, si me preguntás a mí.
Arderemos en el infierno, pero antes vamos a decir lo que se nos de la gana.
jueves
Pensamientos autocontestados
Tuve una idea genial... pero no puedo recordar qué pensé... De seguro no fue la creación de la humanidad.
martes
La Frase del Día /// Axiomas del Cine
Conversando con Ale respecto al vídeo de la entrada de ayer, se dio el siguiente diálogo.
Wolf- No me acuerdo bien el argumento de esta... ¿él era cubano?
Ale- Y, si baila, tiene que ser cubano.
lunes
Milagros de Cuarta Categoría, Vol I
Empezar a escuchar, un lunes por la tarde, la música de Dirty Dancing, proveniente de ninguna parte.
miércoles
Cuando los padres se van de viaje...
Un post corto para no perder el ritmo, porque el estilo lo perdí hace tiempo…
En fin… El tema es cuando los padres se van de viaje, como el título lo refleja tan apropiadamente. Por supuesto, que se vayan está bueno. Es más, me quedo corto con la expresión. Es relajante, descontracturante, emancipador hasta cierto punto (cuando te dejan la guita necesaria, claro).
Lo gracioso, aunque bastante fastidioso llegado cierto punto, son todos los comentarios, chicanas e indirectas muy poco elaboradas que te tiran. Parecería que su ausencia constituye un permiso inevitable para hacer de tu casa (su casa) un boliche, una bailanta o hasta un cabaret. Advierten de lo cuasi pecaminoso de usar su cama para actividades que ellos no aprueban (o sea todo, salvo dormir – SOLO). Pretenden ser permisivos, pero a la vez serios: “si se juntan, no hagan quilombo. No pongan muy alta la música”; “juntate acá, trae a tus amigos. Mientras sean buena gente…”. “Buena gente”, claro, un eufemismo para decir “a ninguno de esos amigos que tenés”.
La cosa no acaba con el sonido del motor diluyéndose en la distancia. Por supuesto… ¿cómo carajo iba a ser tan sencillo? Luego vienen las ristras de mensajes que van desde preguntarte el estado de tu mascota o comparar el tiempo que hace en un lugar y en otro hasta el acojonante “¿te puedo llamar?”. La pregunta no es acojonante en sí, claro que no. Sin embargo, las nunca bien ponderadas habilidades adquiridas por ciertos hijos para dilucidar las representaciones contenidas en las palabras de los padres hacen de una simple frase una potencial amenaza.
La llamada en cuestión puede variar en su extensión temporal. A pesar de esto, son parte de ella tópicos irrenunciables a la idiosincrasia paterna. Por ejemplo, estas conversaciones pueden comenzar con el famoso “¿podés hablar?”. El cual, ante la respuesta favorable, contrae su tono con un “está bien, te preguntaba no más”. Después de esto, además de comentarios ligeros y alusivos a las situaciones contextuales que rodean a ambos interlocutores, no se hace esperar el tan mentado y brioso por expresarse “¿estás solo?”. Ni qué decir si la respuesta incluye un solo nombre o si se dan rodeos al contestar. El momento debe (DEBE) ser resuelto fría y contundentemente. Una distracción, un temblor, una inflexión errónea en la voz será, de lo contrario, causa inevitable de la duda (no la metódica, sino la pelotuda). Y todo este círculo vicioso no puede más que completarse con las proyecciones al futuro cercano del primogénito. Es decir, “¿qué vas a hacer esta noche?”. No voy a explayarme en las posibles contestaciones a tal pregunta. Sí diré, sin embargo, que la mayoría de las reglas que rigen las respuestas a la pregunta “¿estás solo?” se aplican también aquí.
En fin… que cuando los padres se van y te dejan la casa es un grito de gloria y soledad desinteresada. Pero, como no podría ser de otra manera en esta meretriz vida de parásitos sin riqueza, tiene sus cositas… y sí que las tiene…
En fin… El tema es cuando los padres se van de viaje, como el título lo refleja tan apropiadamente. Por supuesto, que se vayan está bueno. Es más, me quedo corto con la expresión. Es relajante, descontracturante, emancipador hasta cierto punto (cuando te dejan la guita necesaria, claro).
Lo gracioso, aunque bastante fastidioso llegado cierto punto, son todos los comentarios, chicanas e indirectas muy poco elaboradas que te tiran. Parecería que su ausencia constituye un permiso inevitable para hacer de tu casa (su casa) un boliche, una bailanta o hasta un cabaret. Advierten de lo cuasi pecaminoso de usar su cama para actividades que ellos no aprueban (o sea todo, salvo dormir – SOLO). Pretenden ser permisivos, pero a la vez serios: “si se juntan, no hagan quilombo. No pongan muy alta la música”; “juntate acá, trae a tus amigos. Mientras sean buena gente…”. “Buena gente”, claro, un eufemismo para decir “a ninguno de esos amigos que tenés”.
La cosa no acaba con el sonido del motor diluyéndose en la distancia. Por supuesto… ¿cómo carajo iba a ser tan sencillo? Luego vienen las ristras de mensajes que van desde preguntarte el estado de tu mascota o comparar el tiempo que hace en un lugar y en otro hasta el acojonante “¿te puedo llamar?”. La pregunta no es acojonante en sí, claro que no. Sin embargo, las nunca bien ponderadas habilidades adquiridas por ciertos hijos para dilucidar las representaciones contenidas en las palabras de los padres hacen de una simple frase una potencial amenaza.
La llamada en cuestión puede variar en su extensión temporal. A pesar de esto, son parte de ella tópicos irrenunciables a la idiosincrasia paterna. Por ejemplo, estas conversaciones pueden comenzar con el famoso “¿podés hablar?”. El cual, ante la respuesta favorable, contrae su tono con un “está bien, te preguntaba no más”. Después de esto, además de comentarios ligeros y alusivos a las situaciones contextuales que rodean a ambos interlocutores, no se hace esperar el tan mentado y brioso por expresarse “¿estás solo?”. Ni qué decir si la respuesta incluye un solo nombre o si se dan rodeos al contestar. El momento debe (DEBE) ser resuelto fría y contundentemente. Una distracción, un temblor, una inflexión errónea en la voz será, de lo contrario, causa inevitable de la duda (no la metódica, sino la pelotuda). Y todo este círculo vicioso no puede más que completarse con las proyecciones al futuro cercano del primogénito. Es decir, “¿qué vas a hacer esta noche?”. No voy a explayarme en las posibles contestaciones a tal pregunta. Sí diré, sin embargo, que la mayoría de las reglas que rigen las respuestas a la pregunta “¿estás solo?” se aplican también aquí.
En fin… que cuando los padres se van y te dejan la casa es un grito de gloria y soledad desinteresada. Pero, como no podría ser de otra manera en esta meretriz vida de parásitos sin riqueza, tiene sus cositas… y sí que las tiene…
Los cuatro no morqueteros...
Buenas o malas noches, según convenga, para nuestros queridísimos y, por ahora, escasos lectores.
No sé si tengo que criticar a las materias primas, a las máquinas que los hacen, al paso del tiempo o simplemente a la baja calidad que caracteriza a ciertos productos de mediano precio. La cosa es que se me cagaron los elásticos. Se, los elásticos. Y, claro, como hay muchos elásticos, no está demás la pregunta: ¿qué elásticos? Los del pantalón? Los de los puñitos del buzo? Los de la bolsa de tela para guardar bolsas de nylon? Los del culo? No, ninguno de esos sufrió desperfectos. Me refiero a los elásticos de la “sábana de abajo”.
Estos estirados señores, ubicados uno en cada esquina de “la de abajo”, evitan que la cama quede hecha un completo desastre en tan sólo minutos. O, sencillamente, que no se te salga la sábana. El tema, y he aquí el pelo del huevo, es que más o menos prontamente estos elásticos terminan por no cumplir su función o cumplirla a medias. Está todo bien, una cosa es despertarte enredado después de una noche apasionada por efecto de las compulsiones corporales. Pero una cosa muy (léase moooy) diferente es mover una gamba y que se te revele la dichosa sábana.
El tema es que ya estoy harto de tener que acomodar las esquinas de la sábana cada vez que me doy vuelta. No hay paz en una cama como esa! (?)
No hay pax! (???)
No sé si tengo que criticar a las materias primas, a las máquinas que los hacen, al paso del tiempo o simplemente a la baja calidad que caracteriza a ciertos productos de mediano precio. La cosa es que se me cagaron los elásticos. Se, los elásticos. Y, claro, como hay muchos elásticos, no está demás la pregunta: ¿qué elásticos? Los del pantalón? Los de los puñitos del buzo? Los de la bolsa de tela para guardar bolsas de nylon? Los del culo? No, ninguno de esos sufrió desperfectos. Me refiero a los elásticos de la “sábana de abajo”.
Estos estirados señores, ubicados uno en cada esquina de “la de abajo”, evitan que la cama quede hecha un completo desastre en tan sólo minutos. O, sencillamente, que no se te salga la sábana. El tema, y he aquí el pelo del huevo, es que más o menos prontamente estos elásticos terminan por no cumplir su función o cumplirla a medias. Está todo bien, una cosa es despertarte enredado después de una noche apasionada por efecto de las compulsiones corporales. Pero una cosa muy (léase moooy) diferente es mover una gamba y que se te revele la dichosa sábana.
El tema es que ya estoy harto de tener que acomodar las esquinas de la sábana cada vez que me doy vuelta. No hay paz en una cama como esa! (?)
No hay pax! (???)
Sobre amores y excusas baratos...
Siéntense en una plaza más o menos transitada, en el cordón de alguna calle "movida" (cuidado con los automóviles, motos y bicicletas que circulan pegaditos), a la salida de un bailongo o donde corno se le cante a sus respectivos ojetes. Con el pasar de no muchos minutos, comenzarán a visualizar multitud de parejitas paseando juntas de mil maneras diferentes: de la manito (léase con ironía), discutiendo, mirándose muy acarameladamente, etc.
Prueben luego arrimarse sigilosamente (o no tanto, lo mismo da) a algún grupete de chicas de mediana edad. Van a poder, sin duda, escuchar largas y reduccionistas charlas acerca de “los hombres” y, entre ellos, sus novios.
Otro posibilidad es sentarse en un cyber (o ver a través de sus sucias ventanas) y deleitarse con las expresiones de mujeres y hombres hablando con sus parejas por el inestimable medio del chat.
El tema que hoy quiero atacar no se trata de estas parejas, sino del amor y de ciertas nociones a su respecto que me rompen bastante las pelotas.
Si han hecho o hacen lo que les dije, observarán la pluralidad de conflictos que se dan entre personas relacionadas por esta cosa vil y cuasi putrefacta que es el amor.
Como para aclarar algunas cuestiones… El amor me hincha los huevos, me molesta, me pone de los pelos. Y sí, puede que sea un resentido de mierda, pero estas consideraciones se desprenden también de una minuciosa y acabada observación (y, en muchos casos, observación participante). Sin embargo, la rabia que volcaré aquí irradia de las incontables veces en que se pone al amor o al amar como excusa para justificar diversas acciones.
Si tu pareja te cagó con otra (o con otro, da igual) y después, justo en el instante posterior en el que acabó, se da cuenta que te ama y sos lo mejor que le pasó en la vida (lo cual, en algunos casos, significa que le pasaron muy pocas cosas)… No justifiques! “Yo sé que me cagó, pero me ama…”. Eso no sirve, es una recalcada boludez. Si te ama tanto, no te hubiese cagado y punto. Podés volver, pero no justifiques con el amor, no pongas esas excusas baratas y pelotudas que sólo son útiles para que puedas seguir “como si nada” o para que vuelva a “meterte los cuernos”.
Otro caso: los celos. A ver si vamos haciendo funcionar las neuronas… Una cosa es que tu pareja se disguste cuando bailás con ese flaco/a que sabe que te tiene ganas (aunque vos no lo reconozcas por boludo/a o por que te encante que te “adoren la píldora”), o que se ponga histérico/a si te tocan el culo de modo alevoso. Ahora bien, hay una distancia astral entre eso y que no te deje tomar unos mates tranqui con tus compañeros de facultad, usar el “face” o el “msn”. De la misma manera, es injustificable que se ponga celoso/a de un amigo (o sea… de un amigo de verdad, de un hermano) o que te haga una “escena” cuando otra persona te dice que te quiere. No se puede justificar eso “porque te ama”. Te ama, sí, pero es un pendejo/a pelotudo/a y con serios problemas de inseguridad. Si él tiene mambos no resueltos en su cabeza, que no te joda a vos. Si salió mal parado de “relaciones complicadas” (como si cualquier relación no lo fuese), que no se las agarre con vos y tus amistades. Valorá un poquito más tu libertad, tu voluntad, tu entereza. Los límites no surgen por generación espontánea, los marca uno y punto.
Un caso bastante común: vos sos virgen y el te fuerza a entregar. En primer lugar, me lamento por vos si todavía no le viste la cara a dios. Es una situación bastante de mierda y, honestamente, espero que la resuelvas pronto. (Sí, cada uno tiene sus tiempos, pero los de la salud mental y corporal no son los mismos que los de tu vergüenza y tu presión social). Ahora, eso de que “si me amás, quiero que me lo demuestres” es una de las pedorradas más grande que se han inventado. O sea… desde cuando coger es sinónimo de amar??? Las personas no cogen porque se aman, cogen para pasarla bien y listo. Sí, es fantástico pasarte a tu ser amado, pero no hagamos la norma de lo que en realidad son excepciones. Incluso si amás al boludo/a (aunque en la mayoría de los casos, son los flacos los que usan estos argumentos pelotudos) no tenés por qué hacerlo si no se te da la gana. Es una cuestión de deseo y desinhibición, no de amor. “El me lo dice porque me ama y quiere que seamos uno”… las pelotas. No sos uno con la otra persona cuando cogés, dios no lo permita, ni tampoco te lo dice porque te ama. Si lo hiciera, te respetaría los tiempos o trataría de calentarte hasta más no poder (cosa que salga de vos el tema).
Algo similar al caso anterior es cuando uno de los términos pide al otro/a algún quehacer sexual en nombre del amor. A ver, flaco, no te va a entregar el culo porque se aman locamente. El no te va lamer la cajeta, muchachita inexperta, porque van a estar juntos para toda la vida. Cuando la otra persona se decidió a no entregar algo, no lo entrega. Y el amor, nuevamente, no tiene nada que ver. “Yo te amo y quiero probar todo con vos”. Mentira! Acá no se trata del amor, qué tiene una cosa que ver con la otra? Si antes no probaste el marrón, jodete! Si no te la chuparon, cagate todo! Si no se deja meter el dedo en el orto, te la bancas! (Definitivamente, si sus parejas encajan en todos estos modelos, se tendrían que matar). El amor no se demuestra en la cama (léase, cama, cocina, piso, baño, ducha, bañera, pileta, escalera, auto, zaguán, iglesia, probador, aula, pasillo, galería oscura, etc., etc., etc.). Buscá una excusa más respetable o manipulá al otro para que haga lo que querés, pero no con este chiste berreta del amor.
Otra cuestión es la del egoísmo. O sea… Si se compró esa chaqueta fabulosa (que sabés que sale carísima porque fueron a verla juntos) y te regala para tu cumple un souvenir de China (de PVC)… no digas “y bueno, pero me ama”. No! No se supone que el amor no es egoísta? No se supone que es desinteresado y todo lo da? (Aclaro que, si no fuera porque estoy fumando a lo pavote, se me enredarían las tripas del asco). De nuevo: una cosa no justifica la otra. Sacate el antifaz, mira lo que está pasando. No se acordó de vos, privilegió sus intereses. Y eso no tiene nada de malo (o sí, depende de lo que hagas y de cuán correspondido sea), se trata de no justificarlo con el temita este choto del amor.
Otro ejemplo: se va de viaje y no te manda un puto mensaje o se acuerda una vez al día de vos. Eso sí, cuando vuelve te ama y se acordó todo el día de vos. Es más, no te hacés una idea de lo mal que la paso lejos de su “amorcito” (se puso en pedo solamente para aliviar la pena y la angustia de tenerte a kilómetros y kilómetros). A ver… No, no dejés la bronca a un lado “porque te ama”. Si te ama, te escribe, te mando algo de la forma que sea. Un telegrama, señales de humo o un mensaje desde el celular de alguien (lo cual es lo más sencillo).
El amor no lo justifica todo. Se usa para emparchar situaciones de mierda, cuando no se quiere ver lo que está pasando o se intenta tapar el significado de las acciones (propias o ajenas).
No sigo por el solo hecho de que me enrosco cada vez más. En algún momento extenderé la lista.
Espero que a alguien le sirva o, al menos, reconozcan la veracidad de mis invaluables palabras.
Prueben luego arrimarse sigilosamente (o no tanto, lo mismo da) a algún grupete de chicas de mediana edad. Van a poder, sin duda, escuchar largas y reduccionistas charlas acerca de “los hombres” y, entre ellos, sus novios.
Otro posibilidad es sentarse en un cyber (o ver a través de sus sucias ventanas) y deleitarse con las expresiones de mujeres y hombres hablando con sus parejas por el inestimable medio del chat.
El tema que hoy quiero atacar no se trata de estas parejas, sino del amor y de ciertas nociones a su respecto que me rompen bastante las pelotas.
Si han hecho o hacen lo que les dije, observarán la pluralidad de conflictos que se dan entre personas relacionadas por esta cosa vil y cuasi putrefacta que es el amor.
Como para aclarar algunas cuestiones… El amor me hincha los huevos, me molesta, me pone de los pelos. Y sí, puede que sea un resentido de mierda, pero estas consideraciones se desprenden también de una minuciosa y acabada observación (y, en muchos casos, observación participante). Sin embargo, la rabia que volcaré aquí irradia de las incontables veces en que se pone al amor o al amar como excusa para justificar diversas acciones.
Si tu pareja te cagó con otra (o con otro, da igual) y después, justo en el instante posterior en el que acabó, se da cuenta que te ama y sos lo mejor que le pasó en la vida (lo cual, en algunos casos, significa que le pasaron muy pocas cosas)… No justifiques! “Yo sé que me cagó, pero me ama…”. Eso no sirve, es una recalcada boludez. Si te ama tanto, no te hubiese cagado y punto. Podés volver, pero no justifiques con el amor, no pongas esas excusas baratas y pelotudas que sólo son útiles para que puedas seguir “como si nada” o para que vuelva a “meterte los cuernos”.
Otro caso: los celos. A ver si vamos haciendo funcionar las neuronas… Una cosa es que tu pareja se disguste cuando bailás con ese flaco/a que sabe que te tiene ganas (aunque vos no lo reconozcas por boludo/a o por que te encante que te “adoren la píldora”), o que se ponga histérico/a si te tocan el culo de modo alevoso. Ahora bien, hay una distancia astral entre eso y que no te deje tomar unos mates tranqui con tus compañeros de facultad, usar el “face” o el “msn”. De la misma manera, es injustificable que se ponga celoso/a de un amigo (o sea… de un amigo de verdad, de un hermano) o que te haga una “escena” cuando otra persona te dice que te quiere. No se puede justificar eso “porque te ama”. Te ama, sí, pero es un pendejo/a pelotudo/a y con serios problemas de inseguridad. Si él tiene mambos no resueltos en su cabeza, que no te joda a vos. Si salió mal parado de “relaciones complicadas” (como si cualquier relación no lo fuese), que no se las agarre con vos y tus amistades. Valorá un poquito más tu libertad, tu voluntad, tu entereza. Los límites no surgen por generación espontánea, los marca uno y punto.
Un caso bastante común: vos sos virgen y el te fuerza a entregar. En primer lugar, me lamento por vos si todavía no le viste la cara a dios. Es una situación bastante de mierda y, honestamente, espero que la resuelvas pronto. (Sí, cada uno tiene sus tiempos, pero los de la salud mental y corporal no son los mismos que los de tu vergüenza y tu presión social). Ahora, eso de que “si me amás, quiero que me lo demuestres” es una de las pedorradas más grande que se han inventado. O sea… desde cuando coger es sinónimo de amar??? Las personas no cogen porque se aman, cogen para pasarla bien y listo. Sí, es fantástico pasarte a tu ser amado, pero no hagamos la norma de lo que en realidad son excepciones. Incluso si amás al boludo/a (aunque en la mayoría de los casos, son los flacos los que usan estos argumentos pelotudos) no tenés por qué hacerlo si no se te da la gana. Es una cuestión de deseo y desinhibición, no de amor. “El me lo dice porque me ama y quiere que seamos uno”… las pelotas. No sos uno con la otra persona cuando cogés, dios no lo permita, ni tampoco te lo dice porque te ama. Si lo hiciera, te respetaría los tiempos o trataría de calentarte hasta más no poder (cosa que salga de vos el tema).
Algo similar al caso anterior es cuando uno de los términos pide al otro/a algún quehacer sexual en nombre del amor. A ver, flaco, no te va a entregar el culo porque se aman locamente. El no te va lamer la cajeta, muchachita inexperta, porque van a estar juntos para toda la vida. Cuando la otra persona se decidió a no entregar algo, no lo entrega. Y el amor, nuevamente, no tiene nada que ver. “Yo te amo y quiero probar todo con vos”. Mentira! Acá no se trata del amor, qué tiene una cosa que ver con la otra? Si antes no probaste el marrón, jodete! Si no te la chuparon, cagate todo! Si no se deja meter el dedo en el orto, te la bancas! (Definitivamente, si sus parejas encajan en todos estos modelos, se tendrían que matar). El amor no se demuestra en la cama (léase, cama, cocina, piso, baño, ducha, bañera, pileta, escalera, auto, zaguán, iglesia, probador, aula, pasillo, galería oscura, etc., etc., etc.). Buscá una excusa más respetable o manipulá al otro para que haga lo que querés, pero no con este chiste berreta del amor.
Otra cuestión es la del egoísmo. O sea… Si se compró esa chaqueta fabulosa (que sabés que sale carísima porque fueron a verla juntos) y te regala para tu cumple un souvenir de China (de PVC)… no digas “y bueno, pero me ama”. No! No se supone que el amor no es egoísta? No se supone que es desinteresado y todo lo da? (Aclaro que, si no fuera porque estoy fumando a lo pavote, se me enredarían las tripas del asco). De nuevo: una cosa no justifica la otra. Sacate el antifaz, mira lo que está pasando. No se acordó de vos, privilegió sus intereses. Y eso no tiene nada de malo (o sí, depende de lo que hagas y de cuán correspondido sea), se trata de no justificarlo con el temita este choto del amor.
Otro ejemplo: se va de viaje y no te manda un puto mensaje o se acuerda una vez al día de vos. Eso sí, cuando vuelve te ama y se acordó todo el día de vos. Es más, no te hacés una idea de lo mal que la paso lejos de su “amorcito” (se puso en pedo solamente para aliviar la pena y la angustia de tenerte a kilómetros y kilómetros). A ver… No, no dejés la bronca a un lado “porque te ama”. Si te ama, te escribe, te mando algo de la forma que sea. Un telegrama, señales de humo o un mensaje desde el celular de alguien (lo cual es lo más sencillo).
El amor no lo justifica todo. Se usa para emparchar situaciones de mierda, cuando no se quiere ver lo que está pasando o se intenta tapar el significado de las acciones (propias o ajenas).
No sigo por el solo hecho de que me enrosco cada vez más. En algún momento extenderé la lista.
Espero que a alguien le sirva o, al menos, reconozcan la veracidad de mis invaluables palabras.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)